Por: Iván Hernández, IMT
El marketing se encuentra en casi todos los aspectos de nuestra vida, incluso, sin estar conscientes de ello. Crear, innovar y desarrollar grandes estrategias de contenidos incentiva a las personas a conocer diferentes propuestas de valor con la finalidad de construir y mantener un proceso de fidelización de un producto o servicio; por otro lado, la organización que respalda esta área se beneficia con los resultados: aumento de ventas, tráfico en los sitios web, así como el seguimiento y la medición del éxito de las propuestas y acciones realizadas.
La realidad, es que hoy todo se rige por el nivel de creatividad y de posicionamiento que la marca y la empresa le da a su producto o servicio. Su función principal dentro de la economía global es la de relacionar producción y consumo, es decir, lo que el marketing trata de hacer es producir un encuentro eficiente entre la oferta y la demanda.
Por otro lado, entre más tecnología se encuentre a nuestro alcance, más personas tienen la oportunidad de comenzar a dedicarse a la creación de contenidos y a monetizar el interés que su audiencia demuestre en sus publicaciones. Esta situación es la que hoy se empieza a conoce como “Economía de los creadores de contenido”.
Según un estudio de la consultoría SignalFire, hay más de 50 millones de creadores en el mundo, sin embargo, solo 2 millones viven de eso, esto significa, que trabajan profesionalmente. Para hacerlo, es necesario invertir en planificación estratégica, diversificación de públicos e ingresos, control de cursos, y medición del desempeño, así los resultados serán aún más significativos.
Otro punto a destacar dentro del marketing hoy por hoy, es la influencia, la cual ya es considerada una herramienta consolidada entre marcas y sus comunidades. Los ingresos provenientes de la publicidad son importantes, pero estos, solo ocupan una parte de las ganancias potenciales; es decir, las marcas y los llamados influencers pueden colaborar, siempre y cuando haya correlación, y las empresas comiencen a ver a los creadores no solo como vehículos efímeros, sino como una asociación a mediano y largo plazo.
Sin embargo, la valorización de la influencia dentro del marketing no solamente debe abarcar a personas con muchos seguidores, también se debe tener en cuenta a todos aquellos colaboradores de la empresa que se comprometen a la hora de realizar sus actividades. Incentivar a los trabajadores a convertirse en referentes internos y motivadores de sus equipos, es un esfuerzo estratégico que cobra cada vez más importancia.
Se trata de impulsar tanto a colaboradores como a las marcas a entender el poder y la responsabilidad de su influencia, viéndola como un negocio, además de agregar valor a su información y a la utilización de las redes sociales de forma creativa. En materia de marca empleadora, los colaboradores también ayudan a aumentar la visibilidad en el mercado y ante los clientes, además de atraer talentos.
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