
Por: Alejandro Hernández Bringas, CEO en MCM Telecom.
Al sector de la salud en su conjunto se le ha entregado un diagnóstico preciso: necesita agilizar sus procesos de transformación digital.
Esta valoración no surge de la nada. Como lo han señalado diversos organismos, la implementación de innovaciones tecnológicas es un factor clave para mejorar la gestión de instituciones médicas; extender el alcance y la eficiencia de la atención a los pacientes; robustecer las tareas de capacitación e investigación y desarrollo; acelerar los tiempos de respuesta ante emergencias sanitarias, entre otros beneficios.
De hecho, este tipo de capacidades, que se engloban en el concepto de “Salud Digital” son cada vez más visibles. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud ya cuenta con un asistente digital, basado en Inteligencia Artificial Generativa (IAG), que ofrece asistencia en ocho idiomas, sobre temas sanitarios. Asimismo, en México, en el contexto de la pandemia de COVID-19, la telemedicina, que abarca consultas y servicios médicos a distancia, tuvo un rol destacado en la atención al público. A través de dicha vía se brindaron, en 2021, más de 7 millones de consultas en casos relacionados con COVID-19 y con otras especialidades médicas.
Incrementar la dosis de innovación
Sin embargo, para las entidades del sector salud, la transición digital no es un paso sencillo. Son organizaciones que ya realizan gastos importantes en instalaciones, equipamiento, e insumos, por lo que deben priorizar los recursos para el personal médico y la atención al paciente. Si bien ofrecen ventajas claras, las innovaciones tecnológicas involucran inversiones y decisiones que deben ponderarse con otras igual de trascendentes.
En ese sentido, vale la pena señalar que durante la pandemia de COVID-19, en especial en 2021 se inyectaron fondos por $59,700 millones de dólares a iniciativas de Salud Digital en todo el mundo, pero la inversión en la actualidad se ubica en el rango de los $25,000 millones de dólares, un nivel similar al que se registraba hace seis años y es importante destacar que Latinoamérica sólo representa el 2% del fondeo global en proyectos del rubro.
Frente a la disyuntiva de cómo incrementar sus habilidades digitales, sin comprometer otras tareas y gastos críticos, el sector salud debe considerar una alternativa que la propia innovación tecnológica le ofrece: la Nube.
El gran aliado
El sector salud es un campo ideal para demostrar una de las grandes ventajas que brinda la tecnología de nube: adoptar soluciones innovadoras sin generar complejidades técnicas al interior de la empresa, y evitando gastos adicionales en infraestructura tecnológica.
Se podría pensar, por ejemplo, que un servicio médico que combine tecnología de Internet de las Cosas (IoT), dispositivos portables, como una pulsera inteligente, y funciones de Aprendizaje Automático, ideales para labores de monitoreo remoto, cuidado preventivo y emergencias, parecería un esfuerzo enorme desde la perspectiva financiera. En realidad, gracias a la nube, una solución así es totalmente factible y, de hecho, ya existen múltiples casos de uso e incluso hay una categoría asociada a este tipo de implementaciones: IoMT (Internet de las Cosas Médicas).
En general, a la innovación de nube se le considera un valioso aliado del sector médico, por eso se estima que el mercado mundial de tecnologías de nube especializadas en cuidado de la salud pasará de un valor de $42,900 mdd en 2023 a los $136,000 mdd en 2030.
Así, más que pensar en la validez de un diagnóstico, el sector salud debe concentrarse en el tratamiento a seguir para adoptar la tecnología de nube. La receta podría incluir cuatro componentes básicos:
Gracias a la innovación y digitalización global, el sector salud está a las puertas de una transformación profunda, que deberá de entregar incontables beneficios a la sociedad.
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