Por: Rafael Chávez Monroy, Country Manager, F5 México
El poder transformador de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) en el ámbito empresarial es evidente. Tiene el potencial de generar cambios significativos al mejorar la eficiencia y productividad de los empleados, el desarrollo de software, la personalización de la experiencia del cliente y la seguridad empresarial.
Los beneficios de la transformación digital son innegables. Las organizaciones en todas las etapas de este proceso experimentan ventajas, y aquellas que han alcanzado un mayor nivel de madurez digital, obtienen beneficios comerciales como ventajas competitivas, nuevas oportunidades y eficiencia operativa.
La IAG es solo una de las muchas tendencias tecnológicas disruptivas que surgen en las organizaciones de diversos sectores. Aquellas que no sean capaces de aprovechar estas tecnologías revolucionarias se quedarán rezagadas. La madurez digital de una organización determina si está bien preparada para aprovechar dichas tecnologías.
Hoy en día, es prácticamente imposible navegar por Internet sin encontrar algún tipo de IA generativa. Además, las conversaciones laborales giran en torno a esta tecnología, desde las pizarras hasta las salas de descanso.
Una encuesta realizada por KPMG en marzo de 2023, a ejecutivos de Estados Unidos, reveló que casi dos tercios de ellos (65 %) cree que la IAG tendrá un impacto alto o extremadamente alto en sus organizaciones en los próximos tres a cinco años. Sin embargo, menos del 50% afirma tener la tecnología, el talento y la gobernanza adecuada para implementarla con éxito.
Se proyecta que el 90 % del tráfico de Internet será generado por IA para 2026, lo que significa que esta tecnología tendrá un gran impacto en la seguridad. Por un lado, influirá en cómo los ciberdelincuentes ejecutan sus ataques, mientras que, por el otro, los defensores deben detectar y remediar esas amenazas. La IA será mucho más rápida y ágil que los manuales de los seres humanos, lo que seguirá el juego del gato y el ratón en el ámbito de la seguridad.
Los desafíos de seguridad asociados a esta situación radican en que los ataques automatizados son cada vez más difíciles de defender. Los atacantes pueden adaptarse y cambiar sus tácticas, generando muchas alertas para los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC, por sus siglas en inglés). Los defensores ya utilizan la seguridad para contrarrestar estos ataques, pero con la IA se puede imitar a los usuarios normales y dificultar la detección de anomalías, lo que enfatiza un análisis contextual sofisticado para minimizar los falsos positivos.
Para asegurar la implementación exitosa de la transformación digital, es necesario adoptar un enfoque de “zero trust”. Esta mentalidad y sistema de creencias se traduce en técnicas y tácticas específicas que aprovechan tecnologías particulares, las cuales pueden aplicarse para hacer frente a una amplia gama de amenazas a la seguridad.
Una forma en la que la IAG puede reforzar “zero trust” es mediante la identificación y fortalecimiento de las áreas más vulnerables de una empresa en términos de amenazas. El potencial de la IAG para mejorar la ciberseguridad radica en aprender de cada intento de violación y fortalecerse en consecuencia.
Cuando nos referimos específicamente a la IAG, el principio fundamental de no confiar ciegamente cobra importancia. Esto implica que no debemos confiar plenamente en los usuarios, dispositivos o incluso en el contenido generado por IA.
En muchos aspectos, esto cambia la forma en que funciona la sociedad, ya que la confianza que depositamos en un contenido específico depende de su origen. En resumen, la atribución de datos es crucial, y en medida que la IA genere más contenido, esta idea se convertirá en una consideración fundamental en el mundo digital.
Dado el constante surgimiento de nuevas amenazas, la discusión sobre “zero trust” seguirá siendo relevante, especialmente en lo que respecta a minimizar el impacto de las amenazas internas y aplicar los principios de “zero trust” a las cargas de trabajo.
Con el aumento de la presencia de contenido generado por IA en Internet, el enfoque de la industria hacia “zero trust” evolucionará, no obstante, y en el futuro se mantendrán más perspectivas al respecto.
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