La promesa de un internet libre y personalizado está en la Web 3.0

Por: Alfredo Taborga, director regional de la unidad de protección de la información en Dell Technologies

Desde hace 15 años, existe la noción de una web que permita no sólo la conversación e interacción entre sus usuarios, sino que la interacción se vuelva más personalizada y por ende que la navegación se adapte a los gustos y preferencias de los usuarios. Esta siguiente generación de la web actual, a la que llamamos Web 3.0, se ha mantenido como un concepto hasta ahora, ya que aún se encuentran en desarrollo las innovaciones de tecnologías de la información necesarias para su cristalización.

Esta evolución apunta hacia una web inteligente que transforme la forma como interactúan las personas, las máquinas y los datos, convirtiéndola en una red semántica o red de datos que podrá entender, combinar e interpretar de forma automática la información para darles a los usuarios una experiencia mejorada y más interactiva.

Dentro de las novedades que tiene este nuevo paradigma está el otorgar a los navegantes acceso ilimitado a la información, de manera global, desde cualquier dispositivo, y con ayuda de la Inteligencia Artificial tener un contenido adecuado a las preferencias del usuario.

Para comprender mejor la importancia de esta evolución, volvamos 32 años atrás, cuando se creó el internet, o Web 1.0, una red pasiva “read only” con muy poca interacción entre los usuarios. La mayor parte eran receptores de la información publicada, ya que no era fácil publicar contenido y el existente era para consumo, es decir: leerla y ya.

Después llegó la Web 2.0, la red actual que conocemos todos. Una web colaborativa “read-write” basada en redes sociales, wikis y blogs que permite a los usuarios generar y compartir más contenido sobre sus gustos, estilo de vida, conocimientos, opiniones, etc.

Este avance entre generaciones, trae consigo una estructura distinta en la que se basa cada una. Veámoslo de esta forma. Si la Web 1.0 se basaba en hiperenlaces y la Web 2.0 lo hace en las redes sociales, la Web 3.0 se fundamentará en tecnología de blockchain, permitiendo un uso más transparente de los datos del consumidor y una mayor protección contra infracciones.

Al mismo tiempo, la información generada en la Web 3.0 se podrá guardar de manera distribuida. ¿Qué significa esto? Que ya no serán necesarios los sistemas operativos complejos o grandes discos duros para almacenar información porque absolutamente todo estará en la nube. Y todo será mucho más rápido y personalizable.

También, por medio de tecnologías como la Inteligencia Artificial y el Machine Learning se podrá interpretar un volumen mucho mayor de datos. Actualmente, la web 2.0 ofrece una gran cantidad de datos de los usuarios digitales (desde datos personales hasta patrones de consumo). Sin embargo, todo parece apuntar a que en la web 3.0 la cantidad de datos crecerá exponencialmente.

Los beneficios que propone la Web 3.0 son diversos, especialmente para áreas como las redes sociales, donde los usuarios tendrán el control total de sus propias identidades y datos personales, evitando que se vean comprometidos. También, las búsquedas que realicen las personas arrojarán resultados más personalizados y por ende más cercanos gracias a una mayor trazabilidad de datos, y un mayor número de dispositivos podrán visualizar mejor la red e incluso en un futuro presentar espacios tridimensionales.

La Web 3.0 reinventará la manera cómo interactúan las personas y las máquinas. Hoy apenas estamos viendo la punta del iceberg, y conforme se siga desarrollando esta nueva red, será importante estar al pendiente de sus avances, porque esta revolución construida por todos y en la que vamos a interactuar más como usuarios, nos va a permitir tener un manejo más libre, personalizado y seguro de la información.